Suma los sábados de abril en los miradores de alta montaña, donde se hilan ortigas tiernas y lana fina junto a coros de aves. En la costa, los domingos tempranos traen demostraciones de cestería con juncos marinos, recetas de tintes vegetales y mapas para continuar la ruta.
Reserva un cupo para aprender nudos de redes sostenibles mientras el sol se levanta sobre barcas azules. Quien llega con experiencia comparte secretos, y quien empieza descubre paciencia, ritmo y comunidad. Lleva cuaderno, guantes ligeros, y una historia para intercambiar durante el café humeante.
Sube con calma, porque cada curva ofrece un puesto nuevo: cuchilleros que afilan al viento, bordadoras que cuentan primaveras, panaderos con masas madre fragantes. Pregunta por el calendario comunitario, escucha a la banda escolar, y respeta los pasos de los rebaños que cruzan.
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